Por qué la ciencia nunca conocerá a Dios
“Traje un sapo”, dijo sonriéndole a su clase un científico, profesor de zoología. “Está recién salido del pozo. Vamos a estudiar primero su apariencia externa y después lo vamos a diseccionar”. Con mucho cuidado desenvolvió el paquete que traía y adentro encontró un sandwich de jamón perfectamente preparado. El buen profesor lo miró asombrado. “¡Que extraño!”, dijo, “recuerdo claramente haberme comido mi sandwich…” Y eso es lo que les sigue pasando a los científicos: se focalizan tanto en un solo punto que toda su mente se angosta. Por supuesto, una mente angosta tiene su uso: se vuelve más penetrante, se vuelve como una aguja afilada; toca exactamente en el punto justo, pero se pierde toda la gran vida que la rodea. Un Buda no es un hombre de concentración, es un hombre de conciencia. No trata de achicar su conciencia, al contrario, trata de dejar caer todas las barreras para hacerse totalmente disponible a toda la existencia....