La historia jamás contada de Víctor Frankenstein, diseñador
El laboratorio estaba en penumbras, iluminado apenas por el chisporroteo de unas bobinas Tesla. Víctor Frankenstein observaba con cansancio el tablero de dibujo lleno de bocetos, diagramas y planos; donde se veían diferentes variantes de una creación en proceso. Las primeras propuestas habían sido realmente prometedoras, cada una de ellas pensada con esmero, un diseño cuidado y equilibrado. En una de las alternativas se observaba una criatura esbelta, de cabellos dorados, con proporciones armoniosas y una elegancia casi etérea. Una segunda propuesta exploraba una alternativa más misteriosa, de estatura media y piel morena, con mirada penetrante y torso fornido transmitía un aire de fiereza. Finalmente otra de las opciones estaba en la línea de un personaje exótico, con una belleza de rasgos étnicos, con una estructura corporal elegante. Era por eso que, al observar todas esas ideas tan interesantes, no podía entender el resultado final… Cuando gritó “¡está vivo!”, más que un feste...