Oro por espejitos digitales: cuando la libertad se convierte en el producto
Durante las primeras décadas de la vida digital hemos asistido a algo extraordinario: herramientas que antes parecían imposibles se volvieron gratuitas, instantáneas y ubicuas. Podemos comunicarnos con alguien al otro lado del planeta, orientarnos en una ciudad desconocida, almacenar miles de fotografías, acceder a bibliotecas enteras, aprender casi cualquier cosa y relacionarnos con personas que jamás conoceríamos físicamente. Y, en apariencia, muchas veces no pagamos nada. Pero quizá esa sea precisamente la ilusión más interesante de la economía digital. Porque si no pagamos con dinero, ¿con qué estamos pagando? La respuesta habitual es: con nuestros datos. Pero creo que esa respuesta se queda corta. Estamos pagando también con nuestra **atención**. Y, en determinados casos, con algo todavía más valioso: nuestra capacidad de decidir libremente dónde ponerla. ## Los espejitos de colores Existe una conocida historia según la cual los conquistadores europeos habrían obtenido oro d...